Título ejecutivo
- Fecha
- 7 de abril de 2020
- Recurso
- Casación en el fondo
- Resultado
- Acoge el recurso
- Materia
- Procedimiento civil
- Tema
- Título ejecutivo
- Carátula
- nombre reservado con nombre reservado (e)
- Corte de origen
- C.A. de Rancagua, Rol 757-2019
- Primera instancia
- 2º Juzgado Civil de Rancagua, Rol 3872-2019
- Ministros
- Diego Munita Luco, Guillermo Silva Gundelach, Juan Fuentes Belmar, Rafael Gómez Balmaceda, Rosa Egnem Saldias
- Redacción
- Guillermo Silva Gundelach
- Normas aplicadas
- Código de Procedimiento Civil: art. 435
- Descriptores
- Recurso de casación en el fondo · Título ejecutivo · Título ejecutivo imperfecto · Confesión de deuda · Gestiones preparatorias · Documento privado · Juicio ejecutivo. gestiones preparatorias · Gestión preparatoria de confesión de deuda
- Cita
- Corte Suprema, Rol N° 24063-2019, 7 de abril de 2020, «con (e)»
Historia del caso
En el mismo rol 24063-2019
- Casación en el fondo Confesión de deuda 7 abr 2020
Reconstruida con los roles que publica el Poder Judicial.
Texto íntegro
Santiago, siete de abril de dos mil veinte.
Visto:
En esta gestión preparatoria sobre confesión de deuda caratulada “nombre reservado con nombre reservado”, entablada ante el Segundo Juzgado Civil de Rancagua bajo el rol C-3872-2019, por sentencia de veintitrés de mayo de dos mil diecinueve el tribunal negó lugar a tramitar la gestión preparatoria de confesión de deuda promovida por la requirente.
El fallo fue apelado por la solicitante y el tribunal de alzada de esa ciudad lo confirmó mediante sentencia de diecisiete de julio del año dos mil diecinueve.
En contra de este último pronunciamiento la misma parte deduce recurso de casación en el fondo.
Se trajeron los autos en relación.
Y teniendo en consideración:
Primero: Que la recurrente afirma en su libelo de nulidad sustantiva que el fallo ha infringido el artículo 435 del Código de Procedimiento Civil ya que esa disposición no exige como requisito de procedencia de la gestión preparatoria de citación a confesar deuda que los hechos expuestos para explicar el origen de la deuda deban ser reconocidos previamente en un juicio declarativo o de lato conocimiento, como imponen los jueces. Asimismo, asegura que se viola el artículo 10 del Código Orgánico de Tribunales porque la exigencia mencionada es el resultado de un improcedente examen de los fundamentos de la petición y de la obligación preexistente que justifica la gestión de citación a confesar deuda.
Concluye afirmando que la aludida restricción hace ineficaz la gestión preparatoria que se destina precisamente a crear el título ejecutivo del que se carece, tal como se ha resuelto en los fallos que parcialmente transcribe en su arbitrio.
Segundo: Que consta en autos que la recurrente solicitó citar a nombre reservado para que reconociera adeudarle la suma de $750.000, informando la requirente que dicha deuda se origina en los daños que causó a un vehículo de su propiedad y a cuya reparación Se obligó a pagar durante el mes de febrero del año 2019.
Mediante resolución de dieciséis de mayo de ese mismo año el tribunal exigió acompañar el título ejecutivo cuyo formato original no sea electrónico dentro del plazo de tercero día, bajo apercibimiento de tener por no iniciada la ejecución.
El fallo impugnado confirmó el de primer grado que no hizo lugar a tramitar la gestión impetrada. En concepto de los sentenciadores, el mérito de autos y el tenor del artículo 435 del Código de Procedimiento Civil, la exigencia de una obligación previa, a la que se busca dotar de mérito ejecutivo, fluye del propio tenor de este precepto “en cuanto esta norma dispone que en caso de no tener “el acreedor” título ejecutivo podrá pedir que se cite al “deudor” a la presencia judicial, a fin de que practique la que corresponda de estas diligencias –el reconocimiento de firma o la confesión de la deuda-.”
Tercero: Que la controversia que promueve el recurso que se revisa exige recordar ciertas cuestiones relativas al procedimiento preliminar previsto en la ley para dotar de mérito ejecutivo a un título que carece de tal atributo.
Si bien por título ejecutivo se entiende “aquel documento que da cuenta de un derecho indubitable, al cual la ley atribuye la suficiencia necesaria para exigir el cumplimiento forzado de la obligación en él contenida” (Raúl Espinoza Fuentes, “Manual de Procedimiento Civil, El juicio Ejecutivo”, Séptima Edición, página 11), ciertamente los títulos ejecutivos pueden ser perfectos o imperfectos y éstos, a diferencia de aquéllos, no tienen plena eficacia desde su otorgamiento, requiriendo de alguna formalidad previa para dar nacimiento a la acción ejecutiva, para lo cual el acreedor cuenta con el procedimiento denominado gestión preparatoria que tiene por objeto constituir o completar algunos de los requisitos que faltan al título para que tenga mérito ejecutivo.
Entre esas diligencias preparatorias de la vía ejecutiva se encuentra la confesión de deuda y el reconocimiento de firma puesta en instrumento privado, cuya excepcionalidad se reconoce en el artículo 435 del Código de Procedimiento Civil al expresar que “si, en caso de no tener el acreedor título ejecutivo, quiere preparar la ejecución por el reconocimiento de firma o por la confesión de la deuda, podrá pedir que se cite al deudor a la presencia judicial, a fin de que practique la que corresponda a estas diligencias”.
Cuarto: Que cabe entonces concebir la posibilidad de que un acreedor carezca de cualquier tipo de documento en que el deudor haya efectuado un reconocimiento escrito de la deuda contraída, evento en el cual resultará pertinente intentar la gestión preparatoria de la vía ejecutiva de citación a confesar deuda, cuyo efecto –de confesarse la obligación expresa o tácitamente por incomparecencia– importa que el citado reconoce la existencia, términos y vigencia de la obligación reclamada, lo que permitirá tener por preparada la ejecución en su contra. Asimismo, si el acreedor que es titular de un derecho que consta en un documento privado carente de mérito ejecutivo en que se reconoce una deuda y que mediante el procedimiento contemplado en el artículo 435 del Código de Procedimiento Civil intenta preparar la ejecución mediante el reconocimiento de firma o la confesión de la deuda, la gestión preparatoria antes aludida también resulta procedente, ya que el título que se originará y que fundará la posterior acción ejecutiva será aquél señalado en el Nº 4 del artículo 434 del mismo Código, es decir, el instrumento privado reconocido judicialmente o mandado tener por reconocido.
En consecuencia, al requerirse la citación judicial del deudor con el objeto que reconozca la firma puesta en el documento o confiese la deuda, ya sea que comparezca reconociendo su firma o confesando la deuda o aplicando la sanción contemplada en el inciso 2º del citado artículo 435 ante su incomparecencia, el acreedor habrá obtenido un título ejecutivo que le permitirá compeler al deudor al cumplimiento de la obligación contenida en el documento privado que originalmente carecía de la calidad que ahora se le reconoce.
Quinto: Que del tenor literal del epílogo del inciso 1º del citado artículo 435 aparece que la naturaleza de la gestión que debe realizarse no queda entregada al arbitrio del acreedor ni del tribunal sino que está determinada por el hecho de contar o no esa parte con un antecedente escrito que dé cuenta de la obligación. Si lo tiene, corresponde deducir la diligencia de reconocimiento de firma y si no lo detenta deberá citar al deudor a confesar la deuda, pues la gestión preparatoria en análisis tiene por finalidad constituir títulos o perfeccionar títulos imperfectos. Luego, la confesión de deuda es la gestión que permite constituir un título y el reconocimiento de firma es la que permite perfeccionar el imperfecto.
Sexto: Que en lo que atañe a la situación que se revisa, constituye un supuesto esencial para la gestión intentada en autos -confesión expresa o tácita del deudor- que el acreedor no tenga el título a que se refieren los artículos 434 y 435 del Código de Enjuiciamiento Civil, en tanto ella importa “…el reconocimiento de una obligación que, como tal, está sujeta a una causa, la cual es diferente al acto mismo de reconocimiento o confesión y, en consecuencia, no puede bastarse a sí misma como causa de la obligación. Dicha gestión no tiene la significación jurídica de crear una obligación, sino de patentizar en forma tal que ella puede hacerse valer ejecutivamente…Es un título ejecutivo, pero no es el acto o contrato generador de la obligación del deudor, de modo que su carácter procesal no sustituye la fuente de la cual ha nacido aquélla” (Rioseco Enríquez, Emilio. "La prueba ante la Jurisprudencia, Derecho Civil y Procesal Civil. Confesión de Parte", 1º edición, pág. 148-149).
Séptimo: Que en estos autos la actora interpuso gestión preparatoria para citar al supuesto deudor a confesar deuda lisa y llanamente, sin hacer valer otro antecedente que no sea el contenido en su petición, de conformidad con el artículo 435 del Código de Procedimiento Civil. No obstante, se vio compelido por el tribunal a acompañar un título ejecutivo.
Sucedió, sin embargo, que aun cuando la norma citada faculta a todo acreedor que carece de un título ejecutivo a ejercer el derecho de preparar la vía ejecutiva mediante la confesión de la deuda, los sentenciadores consideraron que lo pedido resultaba improcedente sobre la base de lo informado por la solicitante, concluyendo que correspondía debatir en un juicio declarativo la existencia de la obligación, lo cual determinaría la actual exigibilidad de la deuda, soslayando que el claro tenor del artículo 435 del Código de Enjuiciamiento Civil no considera tal requisito, puesto que “Los términos absolutos de dicha disposición, que no hace excepción alguna, están manifestando que el propósito de la ley no es dejar subordinada a discusión o controversia de ningún género la formación del título que ha de servir de base a la ejecución”. (Raúl Espinosa Fuentes, op. cit. pág. 31).
Octavo: Que, igualmente, la decisión adoptada en estos antecedentes ha obviado que en la preparación de la vía ejecutiva los magistrados tienen competencia sólo para resolver los aspectos a que ella se refiere. En otras etapas del procedimiento ejecutivo les está permitido, incluso de oficio, examinar el título y denegar la tramitación de la demanda por los motivos que dispone el legislador, pero no corresponde ejercitar tales atribuciones en la gestión preparatoria intentada.
Valga advertir, por lo mismo, que nada obsta a que en el posterior juicio ejecutivo el deudor pueda oponer las correspondientes excepciones relativas a la vigencia, liquidez o exigibilidad de la obligación.
En tal sentido lo ha resuelto esta Corte, entre otros, en los fallos pronunciados en las causas Rol Nros. 21.392-2014, 4.845-2009 y 4.249-2004.
Noveno: Que, en consecuencia, el pronunciamiento censurado no encuentra asidero en la regulación aplicable a la particular gestión iniciada por la requirente e incurre en un error de derecho que influye substancialmente en lo decidido, al impedir su tramitación en un caso en que procedía dar curso a la gestión, según se infiere de la redacción del artículo 435 del Código de Procedimiento Civil, motivo suficiente para prestar acogida al recurso de casación interpuesto.
Por estas consideraciones y visto además lo dispuesto en los artículos 764, 765, 767 y 805 del Código de Procedimiento Civil, se acoge el recurso de casación en el fondo deducido por el abogado Francisco Gardella Cáceres en lo principal de la presentación de veintiséis de julio de dos mil diecinueve, en representación de la requirente, en contra de la sentencia de diecisiete de julio de dos mil diecinueve, la que se invalida y se reemplaza por la que se dicta acto continuo, sin nueva vista, pero separadamente.
Regístrese y devuélvase.
Redacción a cargo del ministro Sr. Guillermo Silva Gundelach.
Nº 24.063-2019
Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los Ministros Sr. Guillermo Silva G., Sra. Rosa Egnem S., Sr. Juan Eduardo Fuentes B. y Abogados Integrantes Sres. Diego Munita L. y Rafael Gómez B.
No firman los Abogados Integrantes Sres. Munita y Sr. Gómez, no obstante haber concurrido a la vista del recurso y acuerdo del fallo, por estar ambos ausentes.